Magnolia

"No dejes que nadie te diga que no tienes que arrepentirte de nada. No los dejes . ¡No! Te arrepientes de la mierda que te dé la gana. Úsalo. Úsalo. Usa ese remordimiento para lo que te dé la gana, de la forma que quieras. Lo puedes usar. Oh Dios mío, es un camino largo y sin meta, una pequeña historia final. Digo...amor, amor, amor. Esta jodida vida...Oh, es jodidamente difícil. Es tan larga. La vida no es corta, es larga. Es larga maldita sea."

miércoles, 21 de octubre de 2015

MARTE
Dirección: Ridley Scott
Reparto: Matt Damon, Jessica Chastain, Chitel Eijofor, Jeff Daniels, Kate Mara, Kristen Wigg, Michael Peña, Sean Bean, Sebastian Stan, Haksel Hennie, Benedict Wong, Mackenzie Davies, Donald Glover.

Como todo buen cinéfilo sabrá, que una película como “The Martian” se estrene en estas fechas quiere decir dos cosas: La primera, que por fin empieza la temporada de buen cine que nos durara hasta enero. Y la segunda, que el cine del espacio está oficialmente de moda. La mareante “Gravity” de Cuarón con su ristra de Oscars y la ovacionada y magistral “Interestellar” de Nolan han servido de caldo de cultivo propicio para que el género se ponga de moda. Lo cual hace que la película de Ridley Scott carezca del mismo mérito que sus predecesoras al pisar sobre terreno seguro, y que a la vez se enfrente al reto de contar algo que la diferencie de ellas. Si “Moon” podía catalogarse de misteriosa, “Gravity” de asfixiante, e “Interestellar” de épica y emotiva, podemos decir que “The Martian” es una película irónica, científicamente exacta, y toda una oda al pensamiento científico, que sin duda inspirará a una generación a conocer el universo que les rodea.

Matt Damon interpreta a un curioso Robinson Crusoe espacial, que debe valerse de sus conocimientos para poder sobrevivir el tiempo necesario en el planeta rojo mientras desde la tierra toda la NASA piensa en como traerle de vuelta. Lo cual ofrece un paralelismo interesante entre el solitario astronauta abandonado en el gran desierto de Marte, y las ajetreadas oficinas de la NASA preocupándose no solo por la operación de rescate, sino por como el mundo va digerir la mayor cagada de la historia de la carrera espacial. Y entre medio una tripulación de viaje entre dos planetas que tendrás que decidir cuanto tiempo esta dispuesto a sacrificar para salvar a su compañero abandonado. La película esta grabada de un modo particular, combinando los planos aéreos con tomas rodadas a ras de suelo, sin complejos movimientos. De este modo podemos llegar a imaginarnos el habitáculo espacial como un chalet adosado, y el rover lunar como un monovolumen. En definitiva, una forma de grabar de andar por casa, que nos introduce en la rutina y en la racionalización de la situación de este paciente hombre del espacio.

Ridley Scott parece haber encontrado por fin la historia que funciona. Después de varios años de secuelas inconclusas (Prometheus), gladiators 2.0 (Robin Hood), bochornoso cine bíblico (Exodus) y de extravagantemente escritas colaboraciones con Cormac McCArthy (El Consejero), parece que el vetusto realizador ha vuelto a encontrar el norte que hace ya tiempo creíamos que había perdido haciendo lo que mejor sabe hacer: películas magníficamente realizadas a nivel técnico y fotográfico. A primera vista, “The Martian” tiene todos los ingredientes para ser la clara ganadora de los Oscars, y consigue este efecto en crítica sin recurrir a dramas lastimeros de llanto pre-programado o chorradas varias de esas que se la ponen dura a la academia. Por supuesto, lo que no podía faltar en este cóctel explosivo era una buena dosis de America Fuck Yeah!, pero se le perdona, porque en el fondo toda película espacial esta marcada por ese patriotismo y ese orgullo yankee de haber pisado la luna.

Matt Damon se sale con su irónico y siempre optimista personaje y es el planteamiento del protagonista lo que impregna el mensaje de “The Martian” como si de un panfleto universitario se tratase. Aprende, investiga, conoce el mundo que te rodea y sobrevive. Una presentación curiosa del héroe Nerd, ese hombrecillo dotado de una gran inteligencia que utiliza sus conocimientos para sortear sus obstáculos. Un modelo muy de moda que ya hemos visto últimamente en la Tv en diferentes registros, (Sherlock, Breaking Bad, The Big Bang Theory). Hombres de ciencia que despiertan el interés en conocer la ciencia y el universo, y cuyo mayor atractivo es precisamente su inteligencia. Parece que eso del “Smart is the new sexy” está llegando más allá de la comedia, como estandarte de el nuevo prototipo de hipster pseudo-intelectualoide.
En definitiva, “The Martian” resulta una película muy competente en lo técnico y en lo narrativo. Siempre edulcorada de tópicos y americanadas que en esta ocasión pasan un poquito más de soslayo que de costumbre y se toleran en pro de la acción asfixiante. Una película de Oscar que no me importaría para nada que se llevase alguna estatuilla, si los jóvenes que la vean deciden ser físicos, astrólogos o botánicos, en vez de futbolistas, millonarios, youtubers o reggatoneros del futuro.

Nota: 8/10


domingo, 18 de octubre de 2015

REGRESIÓN
Dirección: Alejandro Amenabar
Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, David Thewlis, Daley Dickey, Aaron Ashmore, David Dencik, Lothaire Bloutheau, Devon Bostick, Adam Butcher, Kristian Brunn.

6 años han pasado desde que Amenabar realizó su última película, esa muy bien documentada pero cansina “Agora”. Y 14 han tenido que pasar para que el realizador español retomase la temática que le hizo saltar al ruedo, esas atmósferas oscuras y viciadas, esas falsas apariencias, su engaño vital y la muerte acechando. Ese planteamiento que a finales de los 90 le hizo coronarse como uno d ellos directores más prometedores de no solo en ámbito nacional, sino del mundo, con títulos como la más que soberbia “Tesis”, su enrevesada y posteriormente remakeada “Abre los Ojos” y finalmente, quizas su más sencilla y a la vez efectiva obra: “Los Otros”.

Amenabar es un maestro en el engaño, y su nueva película trata única y exclusivamente de ese gran engaño que fue la histeria colectiva del satanismo en Estado Unidos. Aunque a priori parezca que la película sigue el planteamiento de la típica película de miedo, en realidad si uno no se deja llevar por la parafernalia ocultista puede entrever el entramado abochornantemente cierto y veraz que reside tras la ficción de la película. El ojo ve lo que quiere ver, y al igual que los personajes de la historia caen de lleno en ese circulo vicioso, el espectador queda totalmente engañado. Algo que en cierta manera ha sido causado por el modo que tiene Amenabar de presentarnos los hechos, pero que también tiene algo que ver con aquellos detalles que vemos, analizamos, y damos por no válidos, valiéndonos de un criterio que ni tenemos, ni tendremos hasta que no pongamos los pies en la tierra.

“Regresión” tiene esa virtud de hacer a nuestra imaginación volar por los más retorcidos y siniestros rincones de la mente, estimulándola y causándonos el ansia de querer estimularla nosotros mismos. Algo, que no sin causa, tiene que ver mucho con la visión de la religión de Amenabar. El realizador siempre se ha mostrado crítico con la tradición religiosa del país que le vio nacer y “Regresión” no deja de ser un ensayo sobre como la mente humana se auto-estimula para creer lo que se quiere creer. Una trampa en la que es muy fácil caer si se tienen expectativas, y hay que reconocerle a Amenabar que con “Regresión” las había creado. De modo que construye el engaño de una forma caótica y libre, sin que es espectador sospeche siquiera, que los hechos son los hechos, y que las licencias cinematográficas que tradicionalmente se emplean para acelerar el curso de las investigaciones en las películas, en este caso la están desfigurando, y están creando una realidad paralela a la realidad que nos estamos comiendo con patatas y muy a gusto.

Claro está, que este planteamiento le ha costado caro a Amenabar en ciertos aspectos. Para empezar, el final del filme se desinfla por completo a causa de las expectativas creadas. Algo que para el espectador que se ha comido la bola de lleno le deja frio, desilusionado y rascándose la cabeza por que en el fondo siente que era una película de Plot-Twist con mucha trampa y poco gancho. El fallo reside en pensar que “Regresión” se ha construido como una película de Plot- Twist, cuando en realidad se trata de la ejemplificación por medio de una historia ficticia de hecho muy reales y de una época en la que no se pensaba muy claramente.

Todo un acierto escoger a Ethan Hawke, que en mi humilde opinión se trata de uno de los actores que más orgánicamente saben ponerse delante de una cámara de cine. Como conclusión final podemos decir que “Regresión” es una película que deja fríos a algunos y que consigue despertar el interés de otros. Lo que si está claro es que da de que hablar, y su visionado deja tras de si un momento de reflexión y discusión con otros espectadores muy enriquecedor. ¿Era esa quizás la intención de Amenabar? Imposible saberlo, aunque no podamos considerarla una película sobresaliente, no incurriríamos en falta diciendo que “Regresión” merece un visionado o dos, y que merece la pena ir a verla, aunque solo sea para ser engañados, que en el fondo es de lo que va todo este tinglado de palomitas y celuloide.


Nota: 7/10

miércoles, 7 de octubre de 2015

IRRATIONAL MAN
Dirección: Woody Allen
Reparto: Joaquin Phoenix, Emma Stone, Parker Posey, Jamie Blackey, Ethan Philips, Betsy Aidem, Tom Kemp.

El genio de Nueva York es malo conocido, así que uno ya va al cine con el culo prieto a sabiendas de que muy posiblemente se va a meter entre pecho y espalda una de las muchas películas insípidas, repetitivas y cansinas de Allen. Porque por mucho que el lo niegue, hacer una película al año acaba vaciándote la sesera de ideas originales en un tiempo record. Pero gracias a dios, a veces uno se equivoca. Si bien Allen ya no innova como antaño hacia, ha encontrado durante los últimos años formulas de mantener la tensión de los personajes creando dramas sobresalientes. El más claro ejemplo fue su época dorada de la anterior década, donde nos dejó obras maestras como “Match Point” o “El Sueño de Cassandra” . Como ya he dicho antes, si bien Allen no innovó en la técnica, consiguió crear situaciones y personajes con gancho, que rompían meridianamente con su prototipo de personaje común y que en definitiva acababan conformando un drama muy destacable.

Lo malo, claro está, es que estas alineaciones de planetas prodigiosas se daban muy de vez en cuando, y mientras uno esperaba a la buena, se tragaba bodrios como “Vicky Cristina Barcelona”, “Conoceras al hombre de tus sueños” y demás comedias románticas aparentemente espontaneas que te vendían la ciudad europea de turno mejor que un panfleto publicitario. Con la llegada de la nueva década, Allen no levantó cabeza. Una buena crítica de “Midnight in Paris” y una brillante Cate Blanchett en “Blue Jasmine” que salvaba una película insoportable fueron sus únicos méritos. Pero me alegro de haberme equivocado con esta, pues “Irrational Man” es su mejor trabajo desde hace mucho tiempo.

Atacar la filosofía desde un punto de vista directo, sin preámbulos, volver a la temática que de verdad da rienda suelta al genio de Allen: el asesinato cometido por personajes tan humanos que cuesta creer su crimen, y el magnífico dueto protagonista que ha elegido, conforman de “Irrational Man” esa película competente que uno se esperaba desde hace años. Allen mantiene a Emma Stone en su papel de protagonista femenina tal y como hizo en su anterior filme “Magia a la Luz de la Luna” y para el papel masculino mete a ese soberbio Joaquin Phoenix con unos kilitos de más que da el pego totalmente como profesor de filosofía amargado. Por otro lado, en esta ocasión Allen se aleja del retrato de la ciudad o el paisaje en el que acontece la acción, lo cual da a al cinta una perspectiva mucho más centrada en los actos y los personajes y el espectador puede sentir el fluir de la tensión sin descanso y sin distracciones.

Una obra que recuerda a, como ya he dicho antes, su “Match Point” o su “Sueño de Cassandra”, donde el crimen, los remordimientos, los descubrimientos y sus desbarajustes marcan el ritmo. Y no los affairs, las chorradas varias y todos esos elementos a los que Allen nos tenía acostumbrados. Sus defectos, como siempre, son los que se pueden achacar a prácticamente cualquier película de Allen. Ese progresivo cambio de orientación desde un público joven hasta uno ya crecidito, esa forma rápida y poco imaginativa de grabar, para acabar realizando películas fáciles de grabar y de editar a posteriori para poder sacarlas como churros años si año también. Ese sentimiento de que los diálogos del filme ya los has oído antes, a causa de la repetición constante en la obra de Allen, que no tiene pinta de que vaya a reinventarse en ningún momento.

Pero si “Irrational Man” arrastra muchos de los defectos de las películas de Allen, también es verdad que presenta sus mayores virtudes. Lo cual hace que sea una película entretenida, con cierto grado de enrevesamiento y que tiene un inusitado enfoque hacia la gente joven. Lo cual hace, que en mi modesta opinión, se trate de la mejor película de Allen desde 2007 con su “Sueño de Cassandra”. Casi diez años han tenido que pasar para que Woody nos brindase de nuevo una película que realmente mereciese la pena. Los que me pregunto es si tardará otros diez en volver a repetir la brillante jugada o si milagrosamente estaremos presenciando una nueva época de auge del geniecillo de las gafas. El tiempo dirá, y mientras Emma Stone siga en sus planes, la cosa pinta bien.


Nota: 6/10

viernes, 2 de octubre de 2015

EL CORREDOR DEL LABERINTO: LAS PRUEBAS


Dirección:Wes Ball
Reparto: Dylan O'Brien, Giancarlo Esposito, Aidan Gillen, Nathalie Emmanuel, Kaya Scodelario, Ki Hong Lee, Thomas Brodei-Sangster, Dexter Darden, Alexander Flores, Jacob Lofland, Rosa Salazar, Patricia Clarkson, Barry Pepper.

La primera parte de “El Corredor del Laberinto” tal vez se recuerde como una de las películas adolescentes más frenéticas, misteriosas y bien llevadas de los últimos años. Por desgracia también se recuerda como una de las más absurdas e incongruentes, rallando la categoría de paja mental. Con la absoluta certeza de que el escritor pensó antes en la trama que en como quería acabarla dando como resultado un final que malogra y manda a tomar viento todo el misterio que se había ido generando a lo largo de la película. Como un caramelo con relleno sorpresa de estiércol rancio que acaba por fastidiarte la experiencia en su totalidad.

Se sumaba así a esa acusada tendencia de que la novela adolescente que acaba llegando a la gran pantalla parece cumplir el requisito de no tener pies ni cabeza. ¡Ni falta que le hace! Pues en contraposición a los grandes autores de distopías del siglo XX (Orwell y Huxley) o incluso el círculo de Inklinks (Tolkien y Lewis), parece que a los nuevos autores se la trae floja crear un mundo consecuente con sus premisas. Dando pie a grandes contradicciones y a tramas que solo se sostienen si uno mira para otro lado y hace como que no se ha enterado de nada. Así abundan las chorradas varias, véase “Los Juegos del Hambre”, “Cazadores de sombras”, “Crepúsculo” y mi favorita “Insurgente”. En definitiva cualquier chorrada andante que haga sentir al adolescente de turno especial, con un poco de tinte gótico ya de paso y que ejemplifique su lucha contra sus mayores, su falta de integración y sus instintos sexuales hacia ese rebelde de ojos azules. No me atrevería a denominarlo literatura basura, pero si me atrevería a decir que la mayoría de las historias hablan de los mismo, denotando una falta incipiente de originalidad y sin la menor preocupación por crear mundos complejos que funcionen por si solos. Eso si, se venden que da gusto.

Así que tras ese “Surprise Motherfucker” que fue el final de la primera entrega, la segunda intenta redimir los errores haciendo como que lo de antes no ha pasado. Dylan O'Brian y sus colegas del club de footing laberíntico salen de la susodicha estructura y se encuentran con un mundo sospechosamente parecido al del “Fallout”. Tirado del éxito del serial, este mundillo está habitado por estrellas de la TV como Giancarlo Espsito (Breaking Bad) o Aidan Gillen y Nathalie Emmanuel (Juego de Tronos). Y básicamente vagaran por el desierto mientras todo quisqui les persigue. Primero CRUEL, (Para que al espectador despistado le quede claro que son los malos de esta historia), luego zombies, y hasta una tormenta de rayos. La cuestión es correr coño. Y seguirán corriendo y corriendo al estilo Forrest Gump para llegar hasta una resistencia que se supone que les va ayudar, que vienen a ser cuatro pavos en mitad del desierto con una camioneta y cuatro tiendas mal montadas. Para mi que se quedaron sin presupuesto a mitad de película.

Pero no nos engañemos, la película no está del todo mal, maneja bien la tensión y las escenas de acción están bien pensadas. No obstante, siguiendo el patrón de su predecesora, te marean durante hora y media para al final contarte algo que carece de relevancia o de sentido. Y después de tragarte sustos, peleas, edificios derrumbándose y helicópteros futuristas tope tochos, vienen a quedarse como al principio, y tu ciscandote en todo lo vivo porque te das cuenta de que en el fondo no te han contado nada.

De este modo, poco a poco el género distópico va perdiendo el gancho que antaño tuvo, sirviendo de escenario para aventuras infantiles que bien podrían suceder en el patio de un colegio pero por dar más emoción las plantan en un yermo. Se pierde esa esencia, esa madurez en la narración y en la psicología de los personajes de saberse solos en un mundo desgastado por la codicia humana. Para dar paso a ligoteos, parkour y adolescentes rebeldes. Que dejen en paz al fin del mundo. Ya basta de capitolios, insurgentes y clubs de footing laberínticos. El lector y el espectador joven debe madurar cuanto antes para empezar a distinguir la carnaza comercial de la narración inteligente. Despertar su ansia por conocer lo que hay más allá y descubrir que otro tipo de historia es posible. “The Road” del maestro Cormac McCarthy, esa si es una buena historia. A ver si nos ponemos serios y nos dejamos de tanta mierda que ni entretiene ni despierta interés. A ver si ponemos fin a esa retorcida y avariciosa industria que planea programar a toda una generación de jóvenes con electroencefalograma plano.


Nota: 4/10

martes, 29 de septiembre de 2015

EVEREST
Dirección: Baltasar Kormakur
Reparto: Jason Clarke, Jake Gyllenhall, Josh Brolin, Michael Kelly, Emily Watson, Keira Knightley, Robin Wright, Sam Worthington, Naoko Mori, John Hawkes, Martin Henderson, Ingvar Evert Sigursson.

Desde la tierra del fuego y el hielo, llega de nuevo el director islandés que dará de que hablar. Un Kormakur más internacional que nunca que dirige la película para la cual estaba pre-destinado. Una gran epopeya alpinista donde los héroes se enfrentan a la ventisca que es el sinsentido de su empresa y donde no existen los finales felices. Manejando un reparto de altas esferas caracterizado por actores y actrices en auge: Un Josh Brolin que no para de subir, un Jake Gyllenhall destinado a convertirse en el mejor actor de su generación, un Jason Clarke que poco a poco se va abriendo de mano de los blockbusters y unos muy reforzados Michael Kelly y Robn Wrigh gracias a “House of Cards”, Kormakur nos cuenta una historia épica sin necesidad de estereotipos ni escenas de tensión artificiales e innecesarias.

Si el espectador lo pasa mal con la película, es porque la realidad sobrecoge, no porque se haya creado una situación a idea para ello. La mayor virtud de “Everest” es que no necesita adornarse ni exagerarse para transmitir el peligro de la montaña. Hasta la fecha, el cine de alpinismo había estado representado por una única película, esa popular sacada por la tele hasta la saciedad “Límite Vertical”. Donde los protas se quedaban colgando de cuerdas a miles de metros de altura, donde los personajes tenían rencillas personales asesinas que decidían resolver en lo alto de una montaña. Un planteamiento chapucero que no hacía justicia a la realidad y que desdibujaba la esencia de la experiencia para hacer una película hollywoodiense más.

Por el contrario, “Everest” apuesta por una formula totalmente opuesta. Ni una sola escena de acción, ni un solo momento sacado de contexto. Por el contrario, Kormakur deja que la historia fluya y que la propia montaña sea la que marque los tiempos, hasta el punto de que se conseguira crear situaciones verdaderamente agónicas con tan solo mostrar a un pavo sentarse en el hielo para morir, sin necesidad de helicópteros ni supercherías propias de Michael Bay. “Everest” deja que su realismo sea su principal elemento de tensión, ese “Basada en hechos reales”, esas fotos del final,que te sugiere que todo lo que has visto ha ocurrido tal cual te lo han mostrado. Esa sensación de que lo que ves no es ajeno a tu realidad, de que el héroe de andar por casa existe, algo parecido a lo que Greengrass consiguió con “Capitán Philips”.

¿Sus defectos? Su acortada temática. No ocultare que me encanta la montaña, y no me refiero a paseillos de después de comer, me refiero a verdaderas ascensiones, de esas de salir a las 5:00 de la mañana con crampones y toda la vaina. Lo cual hace que inevitablemente esta película me toque más la patata que a otros. Siguiendo ese mismo planteamiento, a todos aquellos que no han puesto el pie en una montaña les dejará fríos, al no poder identificarse con los problemas que el grupo de alpinistas sufre en la cima del mundo. La misma razón por la que la ya mencionada “Límite Vertical” apostó por otras técnicas de captación abiertas a un público más profano.

Independientemente de su planteamiento, la película está magníficamente realizada, y los efectos visuales están al servicio del realismo, y no de la espectacularidad chabacana que tanto daño ha hecho a la industria durante los últimos años. Lo que nos deja en definitiva una película correcta en lo narrativo y en lo técnico. Sin finales felices ni catarsis narrativas “Deux ex Machina”. Una película realista, que nos demuestra que las historias humanas son las que verdaderamente sobrecogen, y que son los pequeños errores y el orgullo lo que acaba separando la vida de la muerte en los lugares extremos. Del mismo modo que es la intención de alejarse de las formulas convencionales de la gran taquilla lo que separa una película más de una película que de verdad te mueva las tripas.


Nota: 7/10

sábado, 19 de septiembre de 2015

LA VISITA
Dirección: M. Night Shyamalan
Reparto: Olivia DeJonge, Ed Oxenbould, Deanna Dunagan, Peter McRobbie, Kathryn Hann.

Las cosas claras para no herir sentimientos. Servidor nunca ha sido ni será adorador de Shyamalan. Mientras unos se echaban las manos a la cabeza por la estrepitosa caída al vació de la fama del director desde 2008, uno no podía sino preguntarles: ¿Por qué os extraña tanto? Pues nunca consideré a Shyamalan como un director a tener en cuenta. Esas películas que la gente tanto idolatró y que catapultaron al director a la fama poniéndole en la boca proyectos como Indiana Jones o Harry Potter nunca me parecieron para tanto. “El Sexto sentido” esa película cargada de tópicos con un final que aparentemente a todo quisqui sorprendió, aunque en mi caso produjo la misma sorpresa que la de ver que en toda película de terror el negro muere en primero. “Señales” Ese intento barato de ponernos religiosos y mesiánicos tratando la locura y la demencia de una manera bochornosa y con aliens de por medio. La única película que verdaderamente me gustó de Shyamalan fue “El Bosque”, donde realmente el final llegaba a sorprenderte.

Los siguientes años del director son por todos conocidos. Todo empezó a torcerse con “La Joven del Agua”, luego llegó “El Incidente” y uno ya olía la mierda delante de su jeto. Y luego llego la traca final que dinamito la fama de pavo en cuestión: “El Último Airbender” o “Como ciscarse en los antepasados de los creadores del anime Avatar” y por supuesto, que redoblen los tambores y suenen las trompetas, ¡tatatachan!: “After Earth” también conocida como esa película en la que el nombre del director no aparece por ningún lado. Como si fuese un bochornoso video de Youtube en el que sales haciendo el idiota y quisieras desvincularte de el para que no lo vean en tus entrevistas de trabajo.

Así que cuando recibes la noticia de que Shyamalan ha vuelto al terror y que además prepara una película grabada con falsa cámara casera a uno le pica la curiosidad. En primer lugar, ves que no hay ningún actor conocido en el reparto, que se ha grabado casi exclusivamente en una casa y que en definitivas cuentas, le ha salido por cuatro duros. En otras palabras, con esa pinta de Oompa Loompa juguetón con cara de no haber roto un plato en su vida ya nadie se fía de el, de modo que busca sus redención en formato de low-cost. ¿Le sale bien la jugada? Vamos a averiguarlo.

“La Visita” es una película ecléctica, que decide tomar prestados elementos del cine de terror pero que a la vez rompe constantemente su tensión mediante los elementos más puros y abundantes del video de cámara casera, aportando un realismo que aumenta la tensión vital al ver el filme. Esto claro, tiene su ventajas pero también sus inconvenientes. Pasar de la risa al llanto continuamente en una película de terror no esta nada mal porque así te pilla desprevenido, pero lo malo es que al fin y al cabo, te estas riendo, lo que quiere decir que la atmósfera no esta muy bien construida. Es decir, “La Visita” no da miedo salvo en contadas ocasiones. Se vale de elementos muy efectivos para crear a lo largo de la película un par de momentos escalofriantes, pero el resto del metraje se resiente, buscando un estilo indefinido y creando una historia en apariencia compleja que acaba resultado mas simple que hacer la O con un canuto.

Shyalaman engaña, a pesar de que el desenlace una vez más estaba cantado, pues no puede evitar colocar a lo largo del filme pequeñas pistas para un público despistado que al espectador lince le revelan el meollo de la película 40 minutos antes de acabar. Y a pesar de que la película no sea para nada brillante ni de demasiado miedo, presenta una serie de virtudes únicas. En primer lugar, Shyamalan consigue una vez más crear un producto desvinculado de la tendencia dominante. A pesar de que acaben presentado los mismos topicazos que sus hermanas de género, finalmente la película te acaba dejando un sabor de boca diferente, como si te metiesen entre pecho y espalda la misma mierda pero con un emplatado más original y vanguardista. Y en segundo lugar, no deja de ser una experiencia nueva, tal vez no de gran calidad, pero uno sale de la película y se pregunta ¿Que cojones he visto?. Es esa indecisión, la de no saber si reír a carcajada limpia o llorar bajo la mantita, la que hace que “La Visita” por mucho que nos pese, merezca la pena ser visionada en el cine. ¿Hasta que punto le ha salido bien la jugada a Shyamalan? Desde luego no ha hecho una buena película, pero ha conseguido que se vuelva a hablar de el, y ya saben lo que dicen de la mala publicidad, y sino que le pregunten a Miley Cyrus y a su inflada cartera.



Nota: 4/10

jueves, 3 de septiembre de 2015

OPERACIÓN U.N.C.L.E.

Dirección: Guy Ritchie
Reparto: Alicia Vikander, Henry Cavill, Armie Harmer, Elisabeth Debicki, Luca Calvani, Hugh Grant, Silvester Groth, Jared Harris.

Tarantino creo escuela, un estilo desenfadado, grotesco, marcado por un humor negro mezclado con un guión mordaz y rocambolesco. Un estilo que desde que impacto al jurado de Cannes en 1994 ha intentado ser emulado por múltiples directores, desde Monhagan hasta Vaughn. Pero sin duda ha habido un director que a lo largo de los años ha puesto especial interés en plasmar ese espíritu tarantiniano con mejores y peores resultados, el señor Guy Ritchie.

Dicho experimento en su día le proporcionó buenos resultados. “Lock & Stock” y “Rocknrolla” fueron películas tremendamente entretenidas, y “Snatch: Cerdos y Diamantes” se ha quedado grabada a fuego en la mente de cualquier joven cinéfilo. Ritchie consiguió crear un estilo paralelo versión británica, llegando a crear escuela. (“Layer Cake” o “The Rise” son buenos ejemplos se cine criminal británico influenciado por Tarantino) Sin embargo, a finales del decenio, Ritchie abandonó la temática que la había proporcionado la popularidad para embarcarse en otros proyectos de marcado carácter inglés (La bochornosa “Sherlock Holmes” y su aun más pretenciosa secuela) Intentando sin éxito trasladar su aparente “estilo” heredado a ámbitos y épocas ajenas a la mafia británica de comienzos de milenio. Sobra decir, que Ritchie no corrió la misma suerte que Tarantino. Mientras el excéntrico fetichista de los pies conseguía crear historias de marcado carácter propio en distintas épocas históricas (“Malditos Bastardos” y en menor medida “Django Desencadenado”) Ritchie se vio envuelto en las aventuras de Sir Arthur Conan Doyle con un Robert Downey Junior haciendo payasadas y andando raro al más puro estilo Johnny Deep.

“Operación Uncle” es la prueba definitiva, la huella dactilar que finalmente condena a Ritchie y le quita la máscara para dejarlo como lo que es: Un director sin estilo, un buen adaptador y un veterano conocedor de múltiples técnicas narrativas que se adaptan consecuentemente a la historia que se quiere contar, pero carente de un orden, de una firma y en definitiva de una serie de elementos característicos que señalen su obra como única, auténtica y diferente al resto. De este modo nos hartaremos de ver a personajes carismáticos, montaje frenético, guión ocurrente y escenas de acción que nos recordaran a la saga bondiana en sus malos tiempos setenteros.

Si bien el reparto masculino nos deja fríos: Un inexpresivo Armie Hammer que todavía carga con la cruz de “El Llanero Solitario” y un Henry Cavill al que sin el traje de Superman se le ve como pez fuera del agua, el reparto femenino es otro cantar. La película sirve para reforzar la figura de la excepcional Alicia Vikander, que a pasos agigantados ha entrado por la puerta grande de la industria. Una oportunidad perfecta para esta maravillosa actriz sueca que promete llegar a lo más alto de aquí a 4 años mezclando en su agenda los papeles comerciales (Ya está confirmada para Bourne 5) con los papeles más interesantes que podrían llevarle a ganar el Oscar, (Ha Co-protagonizado junto con Eddie Redmayne “La Mujer Danesa” y no seria de extrañar que el año que viene se llevase algo).

Así que como conclusión podemos afirmar sin lugar a dudas que “Operación U.N.C.L.E.” es una película entretenida que apenas sobrepasa ese calificativo. Algo escaso para el director que 7 años antes había dirigido “Rocknrolla”. A ratos hortera y a otros estremecedora la par que graciosilla, se deja ver si no sabes quien está detrás del artífice, pero una vez te informas y conoces a las manos que han moldeado la vasija, no puedes sino ponerte caprichoso y no conformarte con lo que ves, porque en el fondo sabes que aquel dicho de “Cualquier tiempo pasado fue mejor” se cumple en algunos casos, por desgracia.

Nota: 5/10

sábado, 29 de agosto de 2015

4 FANTÁSTICOS
Dirección: Josh Trank
Reparto: Milles Tellers, Kate Mara, Jamie Bell, Michael B. Jordan, Toby Kebell, Reg E. Cathey, Tim Blake Nelson.

Cuando uno sale del cine después de ver “4 Fantásticos”, comprende perfectamente el porqué de su sonada controversia en las redes sociales y los rumores de encontronazo entre Josh Trank y esa especie de liga del mal con una particular fijación en destruir patrimonio de la cultura “Nerd” que es la directiva de Marvel. Uno puede pararse a pensar detenidamente en lo que ha visto, diseccionar las tripas del organismo y entonces poder decir que se ha llevado una clase magistral sobre como NO se debe hacer una película. Porque ya saben que para poder apreciar lo bueno, no viene mal de vez en cuanto agarrarse a la purificación de los pecados monacales látigo en mano y meterse entre pecho y espalda un bodrio de dimensiones “marvelianas”,

Al parecer la directiva de Marvel ha llegado a la conclusión de que aguantar más de 2 horas en una sala de cine es una especie de esfuerzo sobrehumano solo reservado para seres avanzados de inteligencia cuatri-dimensional. Razón por la cual, ya es canon en la factoría de ficción, poner en práctica la sagrada técnica del tijeretazo limpio y si lo que queda no tiene sentido te jodes como dijo Herodes. Razón por la cual uno sale de la sala de cine y se dice para si mismo, juraría que en el trailer salían escenas que no he visto, hay que joderse. Algo está claro, y es que el cine comercial está girando hacia un modelo de película para niños especiales, con serios problemas para mantener la atención en la gran pantalla sin echar mano de su smartphone. Como si todos fuésemos retrasados y ellos nos mirasen desde el púlpito diciendo: “Pobrecitos míos que no aguantáis tanta mierda junta”

Pero es que además, Marvel actúa como un pozo succionador del talento joven, como una especie de agujero negro con criterio selectivo que solo se traga aquello que podría haber llegado a convertirse en algo bueno. Y uno no puede evitar ciscarse en la parienta del solemne gilipollas profundo que ha puesto en semejante basura infecta a trabajar a personas como Josh Trank, un prometedor director joven que sorprendió con su “Chronicle”. Pero también a Milles Tellers, que parecía que conseguía salir de esas arenas movedizas llamadas “Saga Insurgente” y que había protagonizado la mejor película del último año “Whiplash”. Con Kate Mara más de lo mismo, si se te había hecho la boca agua con la incisiva y espontanea actuación de Mara en “House Of Cards”, preparate para contemplar el mayor desperdicio de su talento.

Así que preparate para contemplar la mayor sarta de incongruencias y chorradas que jamás hayas visto. A un niño de 8 años hablar sobre física cuántica inventada y poniendo en evidencia a unos profesores que en vez de sorprenderse por la inteligencia del chaval lo tachan de loco. Que digo yo que si un chaval te viene hablando de física avanzada lo mínimo es preguntarle donde ha aprendido todo eso. Dejemoslo en que los primeros 10 minutos dan vergüenza ajena, pero vergüenza de verdad. Y luego tenemos el resultado del tijeretazo con inquina, unos personajes de los que lo único que sabes es que están construyendo una puerta inter-dimensional tope tocha. Un amiguete del prota que aparece solo cuando tiene que convertirse en “La Cosa”. Un malo malísimo apellidado “Von Muerte”, que no podían dejarlo en inglés, donde “Von Doom” tienen un pase, no, mejor llamarlo “Von Muerte” para que al espectador le quede claro que es maaaaaaaalo, muerte mala.

Pero es que la canela en rama de la película se avecina con la pelea final. Ojo que la escena es puro veneno corrosivo. Para empezar aparece el Tito Von Muerte, ¿Lo recuerdan? Si, muerte mala, recuerde espectador despistado. Y los poderes del Tito Von Muerte se caracterizan básicamente porque puede hacer lo que le sale de las santas y esféricas gónadas. Lo mismo le da volar, que petar las cabezas a la gente, que utilizar la telequinesia para romper paredes. El tío es imparable y además lleva un traje que parece un acróbata del Circo de Sol, excepto cuando lleva la capucha claro, aunque nadie sabe donde consiguió la tela en un planeta yermo, calla niño que haces muchas preguntas. Y el pavo en cuestión aparece, y claro le ha jodido que le dejasen solito en el planeta yermo, aunque el pavo sufrió un accidente y nadie tuvo la culpa de ello. Y el tío decide que se va a cargar la tierra porque si, porque es el Tito Muerte y resultaría raro que no se empalmara pensando en la aniquilación de la raza humana. Así que se pone manos a la obra con muchos rayos de energía y luces tope guapas. Menos mal que esta Mister Fantástico para explicarnos que cojones se propone el malo y te suelta un tocho explicativo que tienes que creerte ante la inexistencia de una teoría mejor, porque si no estás más perdido que un pulpo en un garaje. Y van y 15 minutos después de hacer su aparición el Tito Muerte esta muerto. Olé sus cojones.

El mundo empieza a cansarse de los súper-héroes, no solo por su repetición, sino porque la calidad de las cintas, que si bien nunca fue muy elevada, está últimamente por los suelos. Uno llega al punto en que duda entre si la película sin tijeretazo sería buena o si lo único que hubiese conseguido es prolongar su sufrimiento. Lo que está claro es esto: los súper-héroes ya no convencen a nadie, las malas críticas por parte de prensa y público se acumulan y Marvel no pilla las indirectas, o quizás no quiere pillarlas, o quizás ya es demasiado tarde para pillarlas. Lo más curioso de todo, es que en este mundillo de directores incomprendidos y cabreados, de jóvenes estrellas echando a perder su talento y de regueros de dólares entrando día y noche en los bolsillos de los ricachones, el verdadero villano, el verdadero Doctor Muerte empeñado en acabar con todo aquello por lo que luchan los verdaderos héroes, es la propia Marvel.


Nota: 2/10

martes, 18 de agosto de 2015

MISIÓN IMPOSIBLE: NACIÓN SECRETA
Dirección: Christpher McQuarrie
Reparto: Tom Cruise, Simon Pegg, Jeremy Renner, Rebecca Fergusson, Ving Rhames, Sean Harris, Alec Baldwin, Simon McBurney, Jens Hultey.

Aunque no lo parezca a primera vista, Tom Cruise es un tipo bastante inteligente, no sin razón ha trabajado con maestros como Kubrik o P.T.Anderson, y ha estado metido a sus más de 50 años en las mejores películas de acción de los últimos años (Jack Reacher, Misión Imposible Protocolo Fantasma, Oblivion o Al filo del mañana) Además de mantener la forma física para no cerrarse ninguna puerta, el tipo tiene buen ojo para fichar a su equipo. En su día ya escribió y dirigió Jack Reacher, y ahora Christopher McQuarrie pilla el legado difícil de superar de Brad Bird, confirmando la ya acusada tendencia, de que la saga de “Misión Imposible” es como un buen vino, mejora con los años.

Esta nueva entrega vuelve a posicionar a la saga como un claro referente del puro blockbuster de entretenimiento, una mezcla perfecta de tensión, acción, humor y altas dosis de sensualidad de manos de una hasta ahora desconocida Rebecca Fergusson. Una especia de batidora de sensaciones de alto voltaje que sacude al espectador con su cruda acción y le divierte con sus bromas simples, inteligentes y muy adecuadas para el tono general de la película. La película apuesta por reunir a los actores más emblemáticos de la saga, congregando en una sola misión a los personajes de Simon Pegg, Jeremy Renner pero también el de Ving Rhames, que en la anterior película se tuvo que contentar con un cameo al final.

El rol de malo malísimo recae esta vez en un casi desconocido Sean Harris. Para los que le seguíamos el rastro desde su impresionante y macabra actuación en “Libranos del Mal” de Scott Derrickson su actuación ha sido una grata sorpresa y una esperanza de que este interesante actor acabe saliendo de la TV para consagrarse en la gran pantalla como ya hizo en “Prometheus” de Ridley Scott. Aunque, todo sea dicho, no estaría de más que a partir de ahora eligiese mejor los contratos.

Y con este pedazo de reparto Misión Imposible se hace cada vez más imposible, McQuirre consigue llevar al extremo todo lo que ya sabíamos de la saga, más cuentas hacia atrás, más alta tecnología inimaginable y un Tom Cruise cada vez más mayor que se conserva como un chaval repartiendo tortas como muchos jóvenes no saben hacer. Todo un ejercicio de superación muy loable. Si bien es verdad que la película gira hacia una vertiente que apuesta por los tiros, las persecuciones y un tipo de acción mas sangrienta (Como ya se hizo en la tercera película de la saga dirigida por J.J.Abrahms) la película sigue manteniendo su toque familiar heredado de la 4.


Además, aunque no haga falta mencionarlo, está magníficamente grabada y compuesta a nivel estructural. ¿Alguna pega? Las ya esperadas en una películas de su género. Una inevitable comparación con otros blockbusters, una repetición que se antoja cansina. De este modo podemos observar ciertas similitudes con la saga bondiana. El momento de la ópera por ejemplo, similar al de Quantum of Solace, o esa magníficamente realizada persecución en moto que nos recuerda a “Matrix Reoladed” de los Wachosky. Si bien ya sabemos como va acabar todo, el proceso de engañar a la audiencia y pretender hacerles creer que en realidad no saben nada nunca fue tan divertido, intenso y creativo.

Así que a pesar de ser una peli de acción más, hay que darle un aplauso a ese gigante de la empresa que es Tom Cruise. Un tío que sabe montarse su propia antología alrededor de su persona, rodearse de un equipo de profesionales intachables y seguir tirando en su inexorable batalla de intentar vencer a la muerte y a la edad, que irremediablemente le apartara de el cine de acción y casi por completo a expensas de un cambio radical en su orientación a la hora de elegir papeles, del cine en general. Es decir, un tipo espabilado, que sabe sacarse las castañas del fuego, y que tiene muy asumido que su rol en este teatrillo de marionetas ambulantes que tan a menudo se hace intelectualoide e indescifrable es entretener, y punto. Y al final Cruise consigue lo que parecía imposible, hacer una película de acción nada pretenciosa, mantener una saga sin continuos cliffhangers y todo el batiburrillo comercial propio de Marvel. Una saga de películas de acción que si se mantienen en el tiempo no es porque el empresario se empeñe en sacar secuelas, sino porque al público le gusta lo que ve. Misión Cumplida.

Nota: 6/10

miércoles, 29 de julio de 2015

ANT-MAN
Dirección: Peyton Reed
Reparto: Paul Rudd, Michael Douglas, Corey Stoll, Evangeline Lilly, Michael Peña, Bobby Cannavale, Judy Greer, Anthonie Mackie.

Imagínense a un niño mimado el día de navidad. Un niño acostumbrado a obtener todo lo que pide en cuantiosas cantidades con tan solo chasquear los dedos. Ese niño acaba el día rodeado de caros y lujosos juguetes. Juguetes con los que ha jugado una sola vez y que inmediatamente ha dejado en el rincón. La cantidad y la ausencia de un tiempo de espera provoca a la larga una devaluación del producto, no solo por la repetición, sino por el valor que se le puede llegar a dar a nivel de entretenimiento y la inevitable saturación consecuente. De este modo, el niño mimado acaba dejando de lado todos esos caros cachivaches y termina aplastando papel de burbujas del embalaje del regalo, un entretenimiento simple pero que nunca muere.

Ahora imaginemos que ese niño mimado es el público de las películas de superheroes, y que esos padres mimados se llaman Marvel y DC, y que esas curiosas vacaciones de navidad ya llevan durando unos cuantos años. Y ahora imaginemos la carta de los reyes magos del susodicho niño (siguiendo con el símil) Pues eso: Vengadores, Iron Man y toda esa panda de cachas embutidos en licra que se toman muy enserio eso de salvar al mundo. Pero al final del día, ¿Con que se lo pasa realmente bien el niño? Pues con lo simple, lo gracioso y lo no pretenciosos, ese papel de burbujas que el año pasado se materializo con la divertida “Guardianes de la Galaxia” y que este año tiene su replica con “Ant-man” es decir, películas que Marvel que no se toman en serio ni a si mismas, pero que mira por donde, acaban entreteniendo mucho más que todas esas macroproducciones donde salvar el mundo (Y la taquilla) es un asunto de vida o muerte.

Se trata de una nueva fórmula que inevitablemente divide la gran factoría de superheroes en 2 corrientes contrapuestas. Por un lado, el capi M'urica reventando pechos y frunciendo el ceño, y por otro lado a Star Lord bailando al estilo ochentero contra las fuerzas del mal. ¿Con cual nos quedamos? Una cosa está clara, si nos queremos poner serios, oscuros y psicológicos, DC lleva una gran ventaja. Lo que le deja a Marvel una única salida, ir evolucionando progresivamente a un nuevo género de comedia ligera donde la risa pueda más que la acción y los efectos visuales.

“Ant-Man” resulta ser una agradable pionera de este segundo grupo emergente. Una película que si bien sigue teniendo sus buenas dosis de drama heroico y guión abochornante, sabe jugar con sus puntos de humor y sabe contar una historia de manera dinámica, ligera y divertida. No es casualidad que la cinta esté protagonizada por Paul Rudd, que hasta el momento solo había hecho apariciones en comedias románticas de poca monta o en la serie Friends. Del mismo modo que Marvel en su día ya captó a Robert Redford, en esta ocasión la veteranía vienen de mano de Michael Douglas, que tiene un rol sorprendentemente relevante en la película a pesar de que no está para muchos trotes. Corey Stoll, después de pasar por series como “House of Cards” o “The Strain” hace de villano al estilo clásico, con malvadas carcajadas, discursitos y frases que pasarán a la historia como “Tu sola existencia me irrita” y cosas por el estilo, todo un show.

Así que en definitiva podemos decir que “Ant-Man” hace a la par de película de superheroes como de comedia ligera, y añade pequeños gags a la imaginería del superheroe que hacen que toda esa abochornante fase 2 de Marvel sea un guiso más fácilmente digerible. ¿Cuanto de esto llegará a la Fase 3? No sabría decir. Lo que si que me atrevo a aventurar es que de aquí a unos años el público estará mas que harto de ver tanto superheroe suelto, y que entonces las formulas clásicas de generar tensión ya no surtirán los mismos efectos que antes. Que cuando los vengadores tengan que salvar el mundo por decimoquinta vez ya no será lo mismo que la primera vez que se pusieron manos a la obra, y entonces ¿Que quedará? Pues películas como “Guardianes de la Galaxia” o “Ant-Man”. Películas que parten de la base de que intentar dar toques épicos a una trama como la suya y con personajes como los suyos es algo absurdo, pretenciosos y que cansa. Si se parte de una historia sin sentido alguno ¿Porque no abrazar ese sinsentido y pasárselo bien?


Nota: 5/10

jueves, 23 de julio de 2015

DEL REVÉS (INSIDE OUT)
Dirección: Pete Docter, Ronaldo del Carmen
Reparto: (Voces) Amy Poheler, Phylis Smith, Richar Kind, Bill Halder, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan.

Nunca he sido especialmente devoto de Pixar, “Buscando a Nemo” y “Cars” siempre me parecieron películas bastante flojas y la segunda mitad de “Wall-e” me pareció una completa basura. Además, gusto de recordar a los forofos que “Cars 2” y “Brave” siempre serán manchas imborrables en la filmografía de esta curiosa compañía. No obstante, hubo películas de Pixar que si me llegaron a la patata, esa fascinante “Bichos” o esa trepidante “Los Increibles” de Brad Bird. Aunque siempre reserve el título de joyas de la Corona a esas magistrales “Toy Story” (Aunque decreciendo en cada una de sus entregas) y la que posiblemente sea mi película favorita de Pixar: “Monstruos S.A.”

Detrás de estos últimos títulos, se encuentra la figura del personaje más brillante de la compañía y del mundo de la animación en los últimos años con el permiso de Hayao Miyazaki: Pete Docter, que acaba de dirigir la mejor película de Pixar de todos los tiempos. Con un corto más bien aburrido, da la bienvenida esta magistral “Inside Out” una película con la que Pixar ha llevado al extremo su filosofía de que una película de animación incipientemente orientada a un público infantil no tiene porque cerrar las puertas a un publico mayor sino que puede aprovechar la experiencia de este grupo que acompaña a los peques al cine para hacer un producto audiovisual redondo, sin fisuras, educativo, exquisitamente divertido, emotivo y profundo a nivel humano.

¿Y funciona esa política de no cerrar las puertas a ninguna audiencia? Vaya que si funciona, “Inside Out” nos demuestra constantemente a lo largo de su escasa hora y media de duración que los peques no son tan ingenuos como parecen y pueden lidiar con conceptos mentales, abstractos y de inteligencia emocional. Y por la otra vertiente nos recuerda que nadie es lo suficientemente mayor y aburrido como para no reírse con una buena payasada o como para no conmoverse con algo trivial e infantil. Los padres se convertirán en niños y los hijos recibirán la lección de su vida, y si la próxima vez que haya un conflicto son capaces de imaginarse a esos simpáticos muñecos en su cabeza guiando su acción, la película habrá hecho su trabajo.

Y es que además de educativa la película no podría ser más divertida, haciendo hincapié en todas esas ideas que nos alborotan la cabeza pero nunca expresamos, “Inside Out” consigue ser una comedia sobresaliente en la que fácilmente nos reiremos como auténticos críos. Ya sea con el desternillante gag del “Triple Dental”, con los borradores de recuerdos aspirando los 4 años de lecciones de piano, con el recuerdo recurrente del piloto brasileño o con esas sublimes escenas de créditos con las que puedo asegurar me reí como hacia tiempo que no me reía en una sala de cine.

Ambivalencia de públicos y un gran sentido del humor, pero ¿Cuales son el resto de claves de esta obra maestra? En primer lugar su profundidad, su capacidad de presentar conceptos complejos con un lenguaje accesible y liviano. En segundo lugar su rigurosidad científica. Como el mismo Docter afirmó, la película fue asesorada por un grupo de psicólogos y expertos del lenguaje emocional, lo que hace que las acciones de los simpáticos muñecos tengan una significación especial tremendamente acertada y coherente. En tercer lugar, sus continuos giros entre comedia y drama. Una forma voraz de despistar al espectador que si baja la guardia lo mismo reirá a carcajadas como llorara a moco tendido con determinadas escenas. Y en cuarto y último lugar pero no menos importante, esa fuerza subyacente que rodea a la película que le hace al espectador plantearse cuales son sus “islas de la personalidad”, reunir los valores familiares y apostar por un mensaje positivo de cara al mundo usando la complejidad del conjunto de todas sus facetas emocionales.

“Inside Out” es en definitiva, una joya del cine de animación y una joya del séptimo arte. Una película recomendable para ir a ver en cualquier circunstancia y en compañía de cualquiera. Una película tan redonda, amable y profunda que es imposible no salir del cine esbozando una sonrisa. Una película que recomendarás y que pondrás una y otra vez a tus familiares de menor edad con la excusa de poder volverla a ver una y otra vez. Un verdadero tesoro para la vista, la mejor película de Pixar de todos los tiempos y un hito en el cine de animación que será recordado durante décadas. Un recuerdo de hora y media que adquirirá un intenso color amarillo y será almacenado en nuestra central para repetirlo una y otra vez durante mucho tiempo.


Nota: 10/10

miércoles, 22 de julio de 2015

TERMINATOR GENESIS
Dirección: Alan Taylor
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Emilia Clarke, Jason Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons, Matt Smith.

Es de todos bien sabido, que la diferencia cualitativa entre un buen actor y uno mediocre no solo reside en la calidad de su actuación, sino también en la intención del mismo de poder tocar varios registros y no limitarse a uno dentro de su zona de confort. Esta intención de experimentar, dota al actor de un abanico más amplio de películas en las que poder trabajar y al final acaba salvándole de un futuro aciago. Por eso no es de extrañar que a sus 68 años, Arnold siga haciendo el mismo tipo de películas que hacia en los 70, lo que le lleva inevitablemente a un desgaste físico y a la dura y absoluta realidad de que la salud no es eterna y que lo que no se puede mostrar con actores, se mostrara con efectos visuales.

“Terminator Genesis” es una secuela cogida por pinzas, donde prácticamente todo lo que vemos carece de sentido alguno, desde las actuaciones y los diálogos de los personajes hasta la intrincada, ambigua e indescifrable trama. Uno se imagina a los guionistas de la película con el encargo de escribir una entrega más de la saga Terminator en su habitación, mordiendo la punta de sus lápices y mirándose unos entre otros diciendo “Ya está todo escrito, no hay más”. Y el típico dirigente mandamás apareciendo por la sala y soltando algo del estilo “Me importa tres cojones que no tenga sentido, inventaros alguna mierda” Y de ese modo uno se planta en la sala, intenta comprender algo de lo que le están contando y se encuentra con Arnold soltándole un monologo sobre viajes en el tiempo, fracturas cuánticas y realidades paralelas. Un fregao muy poco apetecible, carente de sentido y el mínimo rigor científico y del que el espectador acabará pasando y diciendo, bueno oye, por lo menos habrá tiros porque no entiendo nada de lo que me están contando.

Aunque lo verdaderamente criminal de la película es su planteamiento. Al margen de los viajes en el tiempo, los monosílabos de Arnold y todas esas míticas frases (Sayonara Baby, Volveré), la esencia de la saga Terminator siempre había sido una, las situaciones en las que el robot venido del futuro se encontraba con personas del mundo real, una escenas que rozaban por igual los términos de escalofriante e hilarante. Así podíamos ver a un sueco de 2 metros y 150 kilos entra en un bar de carretera de la América profunda, o dar una paliza a unos punks en un mirador de L.A. En “Terminator Genesis” se pierde completamente esa interacción con los personajes reales, además de que lo que en anteriores entregas era una persecución en la que realmente lo pasabas mal por los protagonistas, ahora se reduce a una pelea mastodóntica con demasiados efectos especiales.

Y de este modo llegamos a la pregunta troncal de esta cuestión: ¿Que les parecerá “Terminator Genesis” a los fans de la saga Terminator? Si hacemos un repaso rápido por las anteriores entregas nos damos cuenta que las carencias que se le achacan a la nueva entrega vienen de mucho antes. Esa perdida de la esencia ochentera que ya vimos en “Terminator Salvation” y ese desgaste de la idea que ya vimos en “Terminator 3” y en mayor medida en “Las crónicas de Sarah Connor”. Puede que esta nueva entrega guste a los fans dados sus continuos guiños y porque nunca está de más ver a las viejas glorias desempolvarse los zapatos y repartir un par de leches. Pero algo está muy claro, y es que “Terminator Genesis” es una película insultantemente mala, En idea, ejecución y resultado.

¿Podemos culpar a Arnie de tal batacazo? Por supuesto que no, en medio de esta brutal industria del remake y las segundas, terceras y cuartas partes divididas en dos entregas, la saga Terminator resulta el menor de los males. Pero como no, una vez más nos hace reflexionar sobre donde esta la fina linea que separa en una producción el ámbito artístico del ámbito estrictamente comercial. Y que nos viene a decir en definitiva, que algunos caballos de carreras ya han corrido demasiado y deberían tomarse un descanso para no acabar rendidos en el terreno de juego. Que muchas veces merece la pena dejar al caballo en paz, dejando de ganar algunos dolares, con tal de no verle humillado, abucheado y sin decencia, a los pies de una marea de gente que lo critica sin piedad por no ser el de antes.


Nota: 2/10